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La paciencia de Nuestra Señora de Monguí

 

La paciencia de Nuestra Señora de Monguí

 El municipio de Monguí, en Boyacá, con su arquitectura, sus costumbres y sus paisajes, produce en los visitantes que se dejan sorprender, la sensación de viajar a otro tiempo. La tranquilidad que se ve en las calles y en la gente parece un legado de los Sanoas, indígenas que en 1555 recibieron la evangelización de los misioneros franciscanos y pacíficamente les ayudaron a construir el Puente de Calicanto, a través del cual se transportó la piedra extraída de la Peña de Otí, para la construcción de la Basílica y el Claustro de Nuestra Señora de Monguí.

La paciencia con la que algunos monguiseños caminan hoy en día con sus animales de pastoreo o de transporte por el pueblo debió ser la misma con la que los habitantes de otra época vieron cómo se levantaba poco a poco la edificación de adoración religiosa que fue declarada bien de interés cultural del ámbito nacional en 1975. Como muchas obras arquitectónicas coloniales, esta se financiaba con donaciones particulares o con fondos provenientes directamente de la corona española, de ahí su prolongado tiempo de construcción: comenzó aproximadamente en 1603 y alcanzó su aspecto actual en 1715, pero los últimos detalles solamente se terminaron hacia 1929.

En el año 2004, el padre Carlos Roberto Barrios relataba como, en plena homilía en la iglesia, un pedazo de una obra de arte pintada en una de las cúpulas le cayó en el hombro izquierdo provocándole un hematoma severo. Debido a la repetida ocurrencia de hechos similares, el padre Barrios empezó a enviar cartas al Ministerio de Cultura pidiendo la restauración del templo.

Desde el año 2007 algunos convenios y contratos han ejercido cambios en el bien. Un contrato de obra para realizar la consolidación estructural del muro del costado sur de la basílica fue ejecutado, con un valor de $373.200.002 y un contrato de interventoría por valor de $88.000.000. Posteriormente, la División de Patrimonio del Ministerio de Cultura hizo posible la inversión en recursos IVA de Boyacá para una segunda etapa de obras de restauración.

En junio de 2011 se firma un convenio de cooperación entre el departamento de Boyacá y el municipio de Monguí por un valor de $787.695.508. En septiembre de 2012, se firmó el contrato de obra “Restauración de la Basílica y Claustro de Monguí, transepto, presbiterio y obras complementarias en otros sectores del conjunto declarado bien de interés cultural del ámbito Nacional” por un valor de $787.695.508 entre el municipio de Monguí y la Unión Temporal Arcos. La alcaldía de Monguí realizó el proceso de licitación pública para la contratación de las obras y de la interventoría sin contar con la asistencia técnica de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura.

En julio de 2013, en un informe de visita técnica presentado por la Secretaría de Infraestructura Pública de Boyacá, se señala la depredación irreversible que el contratista ha hecho en el ex convento franciscano, se indica que la obra no cuenta con el personal idóneo para la ejecución del objeto del contrato y la pérdida irreversible del patrimonio arquitectónico, cultural e histórico. El informe continúa señalando un cambio en el 95% de los ítems contractuales, configurando así un cambio del objeto contractual, afectando irremediablemente la edificación. Dicho informe concluye recomendando la suspensión inmediata de los trabajos objeto del contrato, hasta que conjuntamente entre la Secretaría de Cultura de Departamento de Boyacá, la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura y el municipio de Monguí, se realice un comité técnico de evaluación de los estudios y sus posibles modificaciones, evaluación de ejecución de obra a la fecha y de las alteraciones irreversibles de pérdida de patrimonio cultural e histórico. Dicho contrato, contemplaba obras que debían llevarse a cabo en tres meses, pero en julio de 2013, más de 8 meses después de que iniciaron, se suspendieron.

En medio de visitas, supervisiones, acompañamiento y comunicaciones del Ministerio de Cultura con la gobernación de Boyacá, alcaldía, Veedores, Vigías y habitantes de Monguí, el Ministerio consiguió un presupuesto de $5.000.000.000 del gobierno nacional para la restauración integral del Claustro y la Basílica. En marzo de 2014, este dinero corría el riesgo de ser invertido en otras regiones del país, dada la prolongada pausa de las obras del contrato entre la alcaldía de Monguí y la Unión Temporal Arcos y también a causa del manejo que se le ha dado al convenio entre la gobernación de Boyacá y la alcaldía de dicho municipio. 

El pasado sábado 5 de abril, la ministra de cultura se reunió con el gobernador de Boyacá, el alcalde de Monguí, arquitectos y expertos en restauración del ministerio, la Procuraduría y el párroco del municipio. En esta reunión, la ministra manifestó sentirse orgullosa de la comunidad monguiseña, por ser defensores de su patrimonio, siendo la comunidad la que ha manifestado su inconformidad con el proceso de restauración. Para evitar que se pierdan los $5.000.000.000 para la restauración del complejo religioso, la alcaldía de Monguí y la Unión Temporal Arcos liquidarán el actual contrato ante la Procuraduría, mediante una conciliación que impida inconvenientes judiciales que signifiquen trabas para la nueva licitación. 

Esta vez la licitación para el nuevo contrato está a cargo del Ministerio de Cultura; este buscará contratar expertos en el tema, es decir arquitectos restauradores. La adjudicación de los estudios y de la obra completa se hará en junio de este año y la duración del proyecto será de 18 meses. Con esta nueva iniciativa se espera darle a la basílica la restauración definitiva que tanto se merece. Mientras los monguiseños continúan sus actividades cotidianas, sus ojos están pendientes del lugar que ha sido testigo de su historia desde hace tantos años, con la paciencia que el tiempo les ha enseñado a desarrollar.


Fotografías y textos por Luis Palacios.
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